SOLUCIONES A CONFLICTOS MATRIMONIALES

Lic. Lupita:

Creo que mi esposo y yo debemos divorciarnos por incompatibilidad de caracteres. En nada coincidimos. Nuestra vida es un pleito constante; todo es motivo de conflicto en nuestra relación: los hijos, el dinero, sus papás y mi madre, el coche, la comida… en fin. Tenemos 10 años juntos pero nos casamos por las dos leyes hace un año, y vamos de mal en peor. Por mis hijos me he detenido, pero ya no puedo más. Ellos la están pagando, pues andan mal en la escuela y son muy llorones y enfermizos.

Tienen 10, 9 y 6 años.

Ma. Mercedes O.

 


 

Muy estimada en Cristo, Merche:

Con frecuencia lo que llamamos “incompatibilidad de caracteres” es, en realidad, falta de habilidad para solucionar conflictos. Un reconocido estudioso del tema, Stephen Robbins, entiende el conflicto como el proceso que se inicia cuando una parte percibe que otra la ha afectado de manera negativa, o que está a punto de afectar de manera negativa, alguno de sus intereses.

Existen, básicamente, cinco formas de enfrentar nuestras diferencias:

  1. Colaboración. Ustedes son colaboradores y no competidores en su propio hogar. Es necesario retomar la idea de que ustedes dirigen una misma embarcación. Discutir sólo entorpece su recorrido hacia el puerto seguro. Detenerse, respirar y pensar antes de reaccionar con violencia, es un ejercicio que deben practicar con frecuencia.
  2. Resignación. Es la salida que algunos encuentran para evitar los gritos. Uno de los dos “se aguanta”, y todo parece que se arregla; pero no es así. Esta actitud genera y cultiva el resentimiento que un día acaba por aparecer y destruye todo.
  3. Compromiso. Ésta es la mejor estrategia para la solución de problemas. Aquí hay un gesto de humildad en cada uno de los cónyuges que están dispuestos a ceder un poco para hacer feliz al otro. Es el compromiso del que hablamos el día de la Boda: prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso. Prometo amarte y respetarte TODOS los días de mi vida.
  4. Competencia. En este estilo se garantiza que una persona gana a expensas de la otra. Nada es más destructivo que esta actitud. En una relación así, prevalece la injusticia con todas sus consecuencias negativas.
  5. Evasión. Consiste en evitar el problema, aunque ninguna de las partes quede satisfecha. Aquí entra la ruptura que lleva al divorcio. Triste salida en la que todos pierden.

La colaboración y el compromiso mutuo deben prevalecer para sortear las dificultades. Sólo necesitas un poco de deseo sincero y una dosis abundante de humildad. Y la única forma de obtener humildad es relacionarte con Jesucristo. Escucha su Palabra poderosa, que te dice:

“Aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11, 29).

“Vengan a Mí los que están cansados y agobiados; Yo los aliviaré” (Mt. 11, 28).

“Busca, y hallarás; toca, y se te abrirá” (Mt. 7, 8).

“Si alguno de ustedes quiere ser el primero, que se haga el último” (Mc. 9, 35).

Las Cruzadas y Retiros Matrimoniales ofrecen un ambiente favorable a la resolución de conflictos. Pon todo tu esfuerzo en asistir a uno de ellos y encontrarás que no estás sola en tu lucha, que hay soluciones concretas para ustedes, y que sólo una Gracia especial logrará desatorar esa relación atascada en el lodo del egoísmo, el orgullo y la desilusión.