HOY PUEDO CAMBIAR PARA MEJORAR

 

Lupita:

Escuché una conferencia tuya sobre la venganza y el perdón. Te agradezco porque me abrió los ojos a mirarme a mí misma y dejar de culpar a mi esposo por todo. Reconozco que sus faltas de respeto me han hecho resentida y amargada. Con dolor, también acepto que he hecho mucho daño a mis hijas, a quienes nunca traté con paciencia y cariño. Hoy ellas me reclaman la dureza de mi trato y se quejan de mí, de la misma forma que yo me he quejado de mi esposo por años.

Quiero cambiar, pero no sé por dónde empezar, y creo que ya es tarde. Necesito que ellas me disculpen y quiero también perdonar a mi esposo.

Marian E.

 


 

Marian:

Muchas veces son nuestros hijos quienes se convierten en fuerte motivación para nuestro cambio personal. Por ellos somos capaces de hacer lo que no hicimos por nosotros mismos.

Debemos tener muy claro que el plan de Dios para la familia, nada tiene qué ver con soportar el maltrato sin hacer algo para corregir este hábito destructivo. La familia ha de ser una íntima comunidad de vida y amor. Si no hay respeto elemental, si el haber vivido como víctimas nos convierte en victimarios, podemos y debemos hacer cambios.

En una visita a nuestra ciudad, la Dra. Marian Rojas Estapé, psiquiatra española, nos mostraba la importancia de gestionar adecuadamente nuestras emociones para ser felices e impedir relaciones abusivas. Sus recomendaciones nos ayudarán a convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos y a conseguir, con nuestro cambio personal, un cambio en el clima del hogar:

  1. Hacer ejercicio.
  2. Alimentar nuestra mente con pensamientos positivos.
  3. Alejarnos de las personas tóxicas.
  4. Meditación, oración, al menos 15 minutos al día.
  5. Consumir Omega 3.

Estas cinco claves, que parecen elementales, tienen un sólido sustento científico. Las neurociencias han aportado nuevos conocimientos acerca de la relación que existe entre nuestros pensamientos y sentimientos. De acuerdo a lo que pensamos sobre nuestra realidad, podemos generar una actitud positiva o negativa en la vida. Siendo negativos, nos convertimos en personas tóxicas para los demás y para nosotros mismos; y cultivando pensamientos optimistas, sembraremos vitaminas en todas nuestras relaciones.

Los estudiosos han encontrado una relación estrecha entre el pesimismo generalizado y los niveles elevados de cortisol en nuestro organismo. El cortisol es la hormona de la supervivencia que, en niveles adecuados, nos ayuda a la auto-protección, pero si tenemos una cantidad mayor, que se genera por estrés, pensamientos y experiencias negativas, esto nos enfermará. Bajar dichos niveles de cortisol se traduce en una acción importante y necesaria para mejorar en todos sentidos, incluyendo nuestras relaciones con los demás.

Los psicólogos concordamos en lo siguiente: las actitudes que causan infelicidad y mala vida se pueden corregir, romper y deshacer, superándolas con fuerza de voluntad y el deseo de ser feliz.

No puedes cambiar tu pasado, pero sí actuar en tu presente. Tal vez has intentado el cambio sin éxito. ¡Inténtalo de nuevo! Para Dios no hay imposibles, y a Él le agrada que quieras mejorar. Pídele ayuda y grítale como aquel leproso que le halló en el camino: “Señor, si quieres, puedes limpiarme…”. Hazlo con Fe y escucha su voz alentándote y confirmándote: “¡Quiero, queda limpia!”.