FAMILIAS ROTAS POR FALTA DE MISERICORDIA

Lupita:

Hace ya un año, a causa de que me sentí no querido, no aceptado, caí en adulterio virtual, es decir, en una Red Social. Afortunadamente, nunca vi a esa persona, mi conciencia reaccionó y pronto terminé con dicha relación. En su coraje, ella amenazó con contárselo a mi esposa, y así lo hizo. Las semanas que siguieron fueron pesadísimas para nosotros: yo con mi arrepentimiento pedía perdón, pero recibía sólo rotundos NO. Hace poco me advirtió: “Si vuelves a cometer otra tontería, jamas te perdonaré; ya no sé lo que siento por ti, y no sé si te amo”.

Tenemos dos hijos, y no quiero causarles el dolor de una familia rota. Pero, ¿cómo seguir adelante cuando la actitud de ella es de desconfianza hacia mí? Todos los días me recuerda mi falta, me siento cansado, como también muy arrepentido.

Nicolás

 


 

Hermano mío, Nicolás:

Hay una gran confusión acerca de lo que es realmente el amor. Nuestro mundo pagano olvida
las enseñanzas esenciales de Jesucristo. La Palabra de Dios nos enseña sus cualidades:

El amor es comprensivo y servicial; el amor nada sabe de envidias, de jactancias ni
de orgullos. No es grosero, no es egoísta, no pierde los estribos, no es rencoroso. Lejos de alegrarse de la injusticia, encuentra su gozo en la verdad (1Cor. 13, 4-6).

En cada hogar
debe existir el perdón sincero, el que Dios nos ha enseñado a dar a quien no se lo merece, a quien
debe ser visto con la mirada divina que comprende y sana al pecador. Esto es Amor de Misericordia. El Papa Francisco nos llamó en 2015 a vivir un Año Especial de Misericordia. Nuestro Padre y Pastor nos invitaba a pensar lo siguiente:

“¿No existe otro camino que la Cruz y la humillación?; ¿no vale con el esfuerzo?; ¿es necesaria  la humillación?… Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad, que nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito. Es la otra vía (…) El Maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero Jesús la rechazó sin dudarlo. Y, con Él, también nosotros podemos vencer esta tentación, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida”.

Tales palabras van dirigidas a todos nosotros, a quienes fallamos y ofendimos a Dios y a los nuestros, pero también a quienes son llamados a perdonar y, ensoberbecidos, se niegan a hacerlo.

Tu esposa ha expresado su enojo, que es normal, pero el amor no es permanecer al lado de una persona que jamás se equivoca o que se pretende que sea perfecta. El amor es fidelidad en las pruebas, autodominio por el bien del ser amado, perdonar y vivir como si la ofensa no se hubiese dado. Recordemos esta frase, tan cierta como motivadora: “Ámame cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.

Intégrense a Grupos de Matrimonios que quieren hacer la Voluntad de Dios: Encuentros Matrimoniales, Cruzadas, Proyecto Familia, Caminemos juntos, Movimiento Familiar Cristiano… La Iglesia es rica en opciones que fortalecen el amor en la pareja.

Ustedes tienen un presente hermoso, ¡no permitan que la mundanidad rompa su hogar! ¡Que Cristo y su Misericordia infinita reinen en cada familia!