EL MAL ES AUSENCIA DE DIOS

Lupita: 

Quiero agradecerte porque he visto un milagro en la vida de mi hijo. Soy madre soltera y me he unido al grupo de “Madre sola y triunfadora” que se reúne los martes en Guadalajara. Había vivido mi vida alejada de Dios por muchas razones. Hace unos meses me acerqué a Él y siento que una venda se me ha caído de los ojos al entender que no es Dios quien me abandonó, sino yo quien se apartó de Él. He cambiado para bien, y mis acciones atrajeron a mi hijo. Él ha aceptado ir a un Retiro Espiritual Juvenil y me dijo algo que es música en mis oídos: “Mamá, sé que lo que está funcionando mal en mi vida es la falta de Dios; quiero cambiar”. 

Sólo escribo para agradecer y decirle a otros padres de familia que su respuesta y su triunfo está en encontrar la única Fuente de todo Bien. 

Yolanda J. 

 


 

Hermana mía, Yolanda:

La primera señal de la presencia de Cristo en tu corazón es tu gratitud. La persona que cultiva una relación con su Creador, deja la queja de inmediato porque puede ver y contar sus bendiciones a diario. Tú eres testigo de que nuestro cambio personal como padres es la mejor forma de provocar cambios positivos en nuestros hijos. 

Circula en las Redes una metáfora que nos ayuda a comprender lo que nos expresas en tu carta. No he podido identificar al autor; pero, en verdad, vale la pena reflexionar con ella: 

Una vez iba un hombre en su auto por una larga y muy solitaria carretera, cuando de pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tenía. Pensaba que pronto podría encontrar el desperfecto, pues hacía muchos años que lo conducía; sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba la falla del motor. En ese momento, apareció otro auto, del cual bajó un señor a ofrecerle ayuda. El dueño del primer auto dijo:

–Mira, éste es mi auto de toda la vida, lo conozco como la palma de mi mano. No creo que tú, sin ser el dueño, puedas o sepas hacer algo.

El hombre insistió con una sonrisa, hasta que finalmente el primer hombre dijo:

–Está bien, haz el intento, pero si yo no pude, no creo que puedas, pues éste es mi auto.

Aquel echó manos a la obra, y en pocos minutos encontró el daño del auto y pudo echarlo a andar.

El dueño del carro quedó atónito y preguntó:

–¿Cómo pudiste arreglar el fallo si es MI auto?

–Verás, mi nombre es Félix Wankel… Yo inventé el motor rotativo que usa tu auto.

…Cuántas veces decimos: “Ésta es mi vida, déjenme”. Al enfrentarnos a los problemas y a los días difíciles, creemos que nadie podrá ayudarnos. Pero, ¿quién hizo la vida?; ¿quién hizo el tiempo?; ¿quién creó a la familia? Sólo Aquél que es el Autor de la Vida y del Amor puede ayudarte cuando te quedes tirado en la carretera de la vida 

Nuestro ser y existir mejoran cuando los ponemos en manos de Quien nos diseñó para amar. ¡Vamos sin miedo a su encuentro!