¿CÓMO QUIERES SER RECORDADO?

Hace días conversaba con mi hija. Me contaba como en una de sus clases el profesor comenzó a atacar a la Iglesia, ella pensó en decir algo en defensa, pero al ver que la mayoría de los alumnos coincida con el profesor, permaneció en silencio. Se sentía culpable por no manifestar su desacuerdo.

Ante su preocupación le recordé: “las palabras mueven, pero el testimonio arrastra”… No siempre será prudente hablar, pero siempre es vital actuar. Debemos ser prudentes, pero evitemos a toda costa ser cobardes. El Señor nos advierte:

“Los envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes y mansos como las palomas” (Mt. 10,16).

No nos avergoncemos por ser católicos; cuando no sea conveniente usar nuestras palabras, confiemos en que las obras hablan por nosotros. Un gesto sencillo que reconozca a Dios nunca sobrará, y puede, incluso, provocar reflexión en alguien; como bendecir los alimentos, por ejemplo —podemos hacerlo sin ofender a nadie—. El problema viene cuando tomamos actitudes un poco afectadas y actuamos de forma que hacemos sentir a los demás como que ellos no hacen lo correcto. Cuando nos convertimos en jueces de quienes nos rodean, podemos caer en esas actitudes farisaicas que tanto molestaban y molestan a Cristo.

Si pudiésemos resumir nuestra misión en este mundo en dos palabras, yo diría, de forma práctica, que a cada uno nos corresponde: crecer y servirCrecer es el verbo que nos lleva a la madurez; se trata de lograr el desarrollo armonioso y suficiente de todas nuestras capacidades. Y servir, es la forma práctica de definir el amor.

Mientras te dediques con ahínco a este plan de vida, serás sembrador de alegría. No te obsesiones con los resultados, sino con tus esfuerzos. Pregúntate cómo quieres ser recordado, para que cada día te esmeres en trabajar con valor por ese objetivo. Los que eligen ir con la corriente, optan por el camino cómodo, perezoso, egoísta, negligente y vicioso. Su vida queda hueca y desabrida. En cambio, aquéllos que tienen claro su destino eterno, entran con lucha, esfuerzo y cansancio santo al camino que lleva a la cumbre. Eso no se oculta y deja huella. Se acerca el 2 de noviembre, día en que rememoramos a nuestros seres queridos; tú, ¿cómo quieres ser recordado?