CATÓLICOS LIGHT Y CATÓLICOS COMPROMETIDOS

Se escuchan muchas opiniones sobre lo que hace o no la Iglesia, o lo que debería de hacer. Muchas veces los católicos somos quienes más criticamos y comentamos sobre la institución a la que decimos pertenecer. De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto del Catolicismo Dinámico, todo el bien que aporta la Iglesia a la humanidad es impulsado tan solo por el 7% de los católicos. El 93% restante no participa realmente de la vida de la Iglesia, no practica sus enseñanzas y opina temerariamente sin fundamento.

El 7% comprometido es un grupo de personas que conoce y ama a la Iglesia. Tienen cuatro rasgos comunes que los hacen verdaderos líderes hacia adentro y hacia afuera. Se trata de personas que están transformando a la sociedad, conduciéndola a una Civilización del Amor. Dichos rasgos son:

  1. Hacen oración sincera, diariamente
    • Los tiempos varían para cada uno, pero establecen una relación real con Cristo vivo. Dialogan con Él, encomiendan sus vidas y circunstancias. Cultivan la esperanza en medio de sus plegarias.
  2. Estudian su Fe
    • Al menos 14 minutos al día se interesan por conocer a ese Dios del que están enamorados. Saben de forma fundamentada que Él fundó su Iglesia y reconocen al Papa como el sucesor de San Pedro. Mantienen su Fe en las palabras del Señor: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”  (Mt. 16, 18).
    • Saben que la Iglesia tiene la encomienda de custodiar la verdad revelada por Jesucristo y jamás van a alterarla por votación o para tener una opinión pública favorable. Definitivamente, descartan el relativismo moral imperante y profundizan en las verdades reveladas. Y, por conocimiento que obtienen de las fuentes confiables (nunca de los medios de comunicación amarillistas), eligen ser fieles a su pastor, su obispo, quien estará en comunión con el Papa, y trabajarán juntos por instaurar el reino de Dios y su justicia.
  3. Son generosos
    • Las personas más generosas también son las más felices. Los católicos comprometidos apoyan a su parroquia y las iniciativas por el bien común en general. Construyen y administran orfanatos, casas para la tercera edad, hospitales, escuelas, universidades, centros de apoyo a la mujer, a las familias, a las personas enfermas de sida, a los menesterosos, a los migrantes, centros de salud… ¡Es tanto el bien que traen estos líderes en el nombre de Cristo!
  4. Evangelizan
    • No todos son llamados a la predicación, pero todos comunican su Fe con alegría. Comparten los libros espirituales que les han cambiado la vida, acuden a eventos de Iglesia, retiros, cursillos, clases de Biblia, Escuela de la Fe. Alimentan su mente a través de medios católicos y comparten aquello que les hace sonreír. Su vida tiene sentido sólo en Cristo y les resulta necesario comunicarlo.

Todo esto lo tenían figuras como Juan Pablo II, San Ignacio de Loyola, San Francisco de Asís, Teresa de Lisieux… Y hoy podemos ser parte de ese 7% si nos proponemos cultivar estos cuatro rasgos.

Empecemos por no dejarnos llevar de los comentarios de personas que desconocen el tesoro de nuestra santa madre Iglesia. Aprendamos de los documentos oficiales que cuidan esmeradamente la ortodoxia de la enseñanza de nuestra Fe.