RESPETO, DIGNIDAD Y PACIENCIA PARA EVANGELIZAR A TU FAMILIA

Licenciada Lupita:

Quiero agradecerte el que me hayas motivado para vivir un Cursillo de Cristiandad. Mi vida era gris antes de mi encuentro con Cristo; pero ahora me preocupa mi familia. Ellos siguen como yo antes, viviendo como si Dios no existiera. Celebraron el Halloween al estilo americano, y en la Navidad solo piensan en los regalos. ¿Cómo les comunico la alegría de la Fe, si todo lo que viene de mí lo rechazan de inmediato?

Estelita L.

 


 

Hermana mía, Estelita:

La mejor manera de evangelizar es con nuestro ejemplo de vida. Comprendo tu urgencia de transmitir lo más rápido posible tu amor por Jesucristo, pero sabemos que una verdadera conversión implica todo un proceso. Te recomiendo hacer vida tres virtudes especiales: respeto, disciplina y paciencia.

  1. Respeta a cada uno de los miembros de tu familia, a tus amigos y conocidos. Ellos no han tenido esta experiencia de Dios Resucitado y no podrán entender tus palabras, por ahora. Ellos vivirán su propio encuentro en su momento. Créeme si te digo que bastará que observen tu cambio real: si tenías vicios (alcohol, lujuria, pereza…), ellos reconocerán que los has dejado atrás; si estabas siempre de malas, ellos te encontrarán sonriente; si renegabas y te quejabas con frecuencia, se sorprenderán de escucharte agradecida; si te desesperabas y ofendías, verán que tienes calma y hablas con ternura en todo momento…
  2. Disciplina. Sustituye los malos hábitos por otros buenos: levántate temprano; cumple tus responsabilidades; haz oración todos los días; procura leer la Biblia y algún libro de crecimiento espiritual de manera constante; mejora tus costumbres alimenticias; ejercítate al menos 20 minutos diariamente, etc.
  3. Paciencia. Recuerda que los tiempos de Dios son diversos a los nuestros. Mantente fiel a tu deseo de ser buena cristiana y confía en la ley de la siembra y la cosecha. Si antes sembraste en contra de los criterios de Cristo, la cosecha es hoy decepcionante; pero si hoy empiezas con la Buena Semilla, es solo cuestión de tiempo y cuidados el encontrar los frutos correspondientes.

Parte de esos cuidados consiste en aprovechar las Fiestas que la Iglesia nos propone. Para el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, reflexiona en familia sobre el sentido de la vida y de la muerte. Aprovecha también el Tiempo del Adviento, que es el de preparación para la Navidad; es una oportunidad única para formarnos en la Fe.

Te recomiendo visitar la página www.catholic.net donde encontrarás decenas de ideas novedosas sobre actividades que pueden llevarse a cabo durante esta temporada:

La Corona de Adviento; la preparación del pesebre del Niño Jesús; juegos diversos sobre personajes que esperaban la venida de Jesucristo; realización de vitrales; rallys, y más, en torno a la celebración del cumpleaños del Hijo de Dios, que son los preparativos también para su segunda venida.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña, en los Puntos 522 y 524, lo siguiente:

“La venida del Hijo de Dios a la Tierra es un acontecimiento tan inmenso, que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la “Primera Alianza” (Hb 9:15); todo lo hace converger hacia Cristo.

Al celebrar anualmente la Liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (Ap 22:17).”

No veas lo grande que son tus obstáculos; pon el acento en tus fortalezas, y encontrarás luz para ser luz entre los que amas.