¿FELIZ NAVIDAD O FELICES FIESTAS?

Querida Lupita:

Asistí a cuatro Posadas durante este Adviento y, en definitiva, Dios estaba ausente. Fueron los bailes y el alcohol en “barra libre” lo que atraía a los comensales e invitados. La primera vez pregunté en dónde estaban los Peregrinos y se carcajearon de mí. Dijeron que esas tradiciones alienantes ya no existen y que mejor disfrutara la fiesta. Me callé porque, en verdad, nada podía hacer. Algo está pasando, porque las tarjetas que recibo y los mensajes en Radio y TV dicen: “Felices fiestas”. Sólo los Medios católicos hablan de la verdadera Navidad.

Me sentí mal de no actuar, pero es que no supe cómo hacerlo… ¿Alguna recomendación?

 Osvaldo

 


 

Muy querido hermano, Osvaldo:

 Ya he hablado antes acerca de todo un proyecto de descristianización que está detrás de estas iniciativas. Se pretende volver al paganismo, a aquellos tiempos en que las costumbres no concebían a un solo Dios verdadero, sino que el politeísmo y las supersticiones predominaban.

Dios se hizo hombre precisamente para hablarnos claro acerca del sentido de nuestra existencia y nuestro destino eterno. Pero hemos elegido desoírle, y estamos pagando las consecuencias.

La siguiente narración nos ayudará a comprender cómo es que caemos en el engaño del enemigo, que nos lleva a dejar de creer en Dios.

Dos jovencitas adolescentes eran amigas. Una era “la mentira” y otra era “la verdad”. Un día se pusieron de acuerdo para ir a nadar al río. Al llegar a la rivera se desnudaron y nadaron cada una en su propia dirección. Cuando “la verdad” se percató de la avanzada hora, buscó a “la mentira” para salir y regresar a casa. Al no encontrarla, decidió salir sola. Buscó su ropa y no estaba en donde la había dejado, y supuso que “la mentira” se la habría robado. Se tapó apenas con una ramita y fue a buscar a la amiga para pedir su ropa de regreso.

Al llegar a su casa, el padre de “la verdad” sale a recibirla y se sorprende al verla desnuda; le pide que se vaya, pero en ese instante se presenta “la mentira” usando la ropa de “la verdad”. Entonces ésta le reclama: —¡Regrésame mi ropa!, estás usando mi ropa!—, y “la mentira”, con desprecio, le responde: —¿Tu ropa?, no es verdad, ésta ha sido siempre mi ropa—… La discusión continúa, y los vecinos vienen a ver qué sucede. Frente a ellos hay dos chicas afirmando una lo contrario que la otra. ¿A quién van a creerle?, ¿a la mentira disfrazada de verdad, o a la verdad desnuda?

Nuestro Pastor, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, afirmó, con la Iglesia: “Una Navidad sin Jesús no tiene sentido”. Es mentira que las celebraciones de Adviento sean sólo unas tradiciones obsoletas; por el contrario, son medios eficaces que forman nuestras conciencias en torno a LA VERDAD.

La reacción de todo cristiano frente al paganismo, al olvido de Dios, es el testimonio de una vida auténtica en Cristo. Si debes asistir a este tipo de pseudo-posadas, lleva a Cristo, ofrece a todos una tarjeta navideña, lleva un mensaje de Navidad escrito para leer y/o compartir. Invítalos a una Posada de verdad en tu casa, parroquia, o vecindario. Hablar de Cristo no significa que quieras imponerlo; sólo haces la misma propuesta que Él nos hizo.

Con todo respeto para los no creyentes, pidamos respeto para quienes tenemos la certeza de que Dios se hizo pequeñito y nació como Niño indefenso para hablarnos de nuestra misión en esta Tierra, con rumbo a la eternidad.

Y digamos llenos de alegría:

¡Feliz Navidad!