NI ORACIÓN SIN ACCIÓN, NI ACCIÓN SIN ORACIÓN

Querida Lupita:

Tengo 25 años de matrimonio. Hace un año y dos meses descubrí que mi marido me era infiel con dos mujeres. Me confesó que con una de ellas tiene una hija. Quise morirme de pena, pero lo perdoné. Acordamos que le daría pensión alimenticia a la pequeña. Pero yo me hundí en la tristeza; he dormido demasiado. Él se ha cansado de mí. Ahora las cosas no van bien porque lo corrí, y en vez de irse a casa de su mamá, se fue a casa de la mujer con la que tiene la hija. He rezado y le he pedido a Dios que resuelva esto y nada ha salido bien. ¿Por qué? Cuando toda la crisis ocurrió, empezamos a ir a la iglesia y yo estaba muy contenta. Ahora me siento fracasada, devastada e impotente.

Ofelia Z.

 


 

Hermana en Cristo, Ofelia:

Tomás Alva Edison —el genio gracias al cual tenemos luz eléctrica— decía que el sueño es como una droga: si tomas demasiado por vez, te aturde, pierdes tiempo, vitalidad y oportunidades.

Parece que, ante tu crisis, oraste y dormiste. Esta mancuerna no funciona.

El cristiano sabe que debe orar y actuar. Todo éxito es corona que se presenta después del esfuerzo. El mismo Edison tiene una frase que resume esta idea:

El éxito es 1% de inspiración y 99% de transpiración.

Si rezamos pero no actuamos del modo conveniente, nuestra petición queda corta y viceversa: si actuamos sin pedir la ayuda de Dios, nada podemos. Si el SEÑOR no construye la casa, en vano se afanan los albañiles (Sal. 127).

A partir de hoy, decídete a orar y a actuar. Pide a Dios el milagro que deseas y especialízate en el tema que te preocupa. Si son muchas cosas a la vez, coloca sobre papel todas las situaciones que deben cambiar y selecciona una por la cual vas a empezar a trabajar.

Puedo ver en tu carta algunos de tus retos:

  • Tu situación emocional; una probable depresión.
  • Tu actitud después del perdón, que no has sabido manejar.
  • La infidelidad de tu esposo.
  • La niña que ha nacido fuera del matrimonio.

Al no poder enfrentarte a todo de una sola vez, ora por cada aspecto, pero enfócate en uno de ellos para ir resolviendo poco a poco toda tu situación. Empieza por estar bien tú misma.

Aprende sobre ansiedad, depresión y desaliento. Los seres humanos hemos sido dotados de inteligencia para ser capaces de descubrir la verdad y dirigirnos a ella. Nuestras dificultades están ahí para hacer de nosotros mejores personas.

Estos son tres consejos de Boris Becker (campeón de Tenis) para conseguir el éxito, que pueden ser aplicados a nuestro crecimiento humano y cristiano:

  1. Desear intensamente el resultado. Quiero, de todo corazón, una familia unida en el amor de Dios.
  2. Estudiar y practicar todos los días los movimientos que te darán el triunfo.Debes estudiar sobre el tema que debes enfrentar (en tu caso, empezarás por conocer sobre depresión, luego sobre infidelidad).
  3. Aprender de tus entrenadores y estar dispuesto a escuchar aquellas actitudes que debes cambiar y mejorar. En tu caso, leer la Palabra de Dios, conocer su amor, su misericordia y la fortaleza que Él te da para hacer su voluntad.

El buen final llegará, pues todo pasa para bien de los que aman al Señor (Rom. 8, 28).