INFIDELIDAD, ¿VALE LA PENA?

Lupita:

¿Cómo rescatar mi matrimonio si he descubierto una infidelidad? Mi esposo negó siempre tener una relación con esa mujer, pero investigué y pude comprobar que me estaba engañando. Golpeé a la mujer, y mi esposo se enojó tanto que se fue a vivir con ella. Estoy arrepentida. Tienen tres meses juntos. Nos dejó a mis dos hijas y a mí. Ella tenía pareja y un hijo, pero su pareja la dejó por lo de mi marido. Me he acercado a Dios, voy a Misa, hago oración, quisiera restaurar mi hogar.

 Eloísa M.

 


 

Muy estimada en Cristo, Eloísa:

El diseño original para la familia exige fidelidad conyugal. Para resolver una cuestión como la que me planteas, es necesario revisar nuestra visión acerca del sentido de la vida.

El posmodernismo en que vivimos es pagano. Se promueve fuertemente el vivir sin un respeto a nuestro diseño natural, considerando simplemente que nosotros debemos “sentirnos a gusto” sin medir las consecuencias. Es, ni más ni menos, la plataforma de la irresponsabilidad e inmadurez en la que permanecen las relaciones de nuestros días.

Revisemos cómo se ha vivido esto en tu relación:

  • Él tiene una amante porque eso “le hace sentir bien”.
  • Tú golpeaste a la amante porque eso te permitió expresar tu coraje y dolor.
  • Bajo el efecto narcótico de las pasiones, se toman decisiones precipitadas: él se va de casa, rompe su hogar y su proyecto de vida.
  • Él cuida al hijo del otro y descuida a sus propias hijas.
  • El dolor destroza los corazones de todos los involucrados: la esposa, la amante, los hijos inocentes, la pareja que se fue, el que traiciona…
  • Los hijos, decepcionados, no creen en el matrimonio ni en la felicidad. Viven por vivir, se rebelan, se alejan de Dios y de los valores.

¿Qué mundo estamos construyendo? ¿Y Dios? Nos olvidamos de Él y de sus preceptos; ya no tenemos temor de Dios. Vivimos gobernados por nuestros criterios.

Cuando, por fin, la vida nos pasa la factura, entonces buscamos al Señor.

El Señor es Buen Pastor, viene a nuestro encuentro y sana nuestras heridas. Qué bueno que lo has buscado en medio de esta gran pena, pues restaurará tu relación. Te pide que inicies un camino de conversión; esto es, empezar a caminar bajo la luz de sus enseñanzas. ¡Vida de Gracia!

Confía en que Dios se encargará de todo aquello que no está en tus manos, y entrégate con convicción a hacer los cambios necesarios en ti para superarte como mujer y como madre. Cultiva las virtudes cristianas, busca refugio, consuelo y ejemplo en María Santísima. Dice la Palabra: “Busca primero el Reino de Dios, y todo lo demás se te dará por añadidura” (Mt 6, 33).

Veamos ahora lo que sucede cuando elegimos vivir cristianamente:

  1. El matrimonio se funda en el Sacramento, nace y se desarrolla con la presencia y asistencia de Dios.
  2. Los cónyuges fortalecen su Fe y enfrentan las tentaciones evitando la infidelidad y alimentando el amor mutuo.
  3. Los hijos crecen con confianza y seguridad al testificar el amor de sus padres. Se desarrollan con salud emocional y tendrán gratificantes relaciones interpersonales.

Hoy, que vives las consecuencias devastadoras de la infidelidad, diles a otros que no vale la pena. Que el dolor es mucho y el placer obtenido pasa rápido. Ya es tiempo de pedir a Cristo que reine de verdad en nuestros hogares. Conviértete en heraldo del Evangelio, lleva la Verdad a otros matrimonios y parejas, motívalos para vivir como Dios manda.