SOBRE LOS DERECHOS REPRODUCTIVOS Y SEXUALES

Lic. Lupita:

Te  pido, por favor, nos orientes a los padres de familia acerca de lo que debemos hacer con nuestros hijos que son convencidos en sus escuelas sobre el derecho al aborto y a tener placer sexual, al margen de los valores que sus padres tratamos de sembrarles en el corazón. Mi esposo y yo somos padres cristianos; creemos que la vida es sagrada y que la sexualidad debe vivirse en el matrimonio, en fidelidad y con apertura a la vida. Nuestros hijos nos hacen sentir pasados de moda y arcaicos en nuestros consejos. Sabemos que no nos equivocamos, pero carecemos de argumentos para convencerlos, y a veces nos sentimos inseguros porque los libros, los líderes de opinión y hasta los especialistas están en contra de nuestros valores.

Mary y Francisco A.

 


 

Mary, Paco y padres de familia en general:

Tenemos derecho y deber de educar a nuestros hijos integralmente, de proporcionarles los valores que les permitan gestionar su vida con éxito. Este derecho-deber es irrenunciable e insustituible. Ningún gobernante puede adjudicárselo, y mucho menos cuando se trata de ceder a presiones ideológicas que están tratando de imponernos a las naciones desde una cúpula de Poder que se auto-erige como la que nos lleva a un “Nuevo Orden Mundial”.

Este “nuevo orden” nació al terminar la Guerra Fría (las disputas y desencuentros de Estados Unidos y Rusia, y sus respectivos aliados), y es una revolución cultural global que se ha extendido por todo el orbe. Nos impone nuevas palabras, nuevas normas, valores, estilos de vida, métodos educativos y procesos de gobernabilidad. En el planteamiento de base se trata de desmantelar la cultura y tradición judeo-cristiana.

¿Cómo lo han logrado?

La ONU ha organizado una serie de Conferencias intergubernamentales, con aparentes buenos fines, aunque la realidad de sus objetivos es que desean construir una nueva visión integrada del mundo. Dichas Conferencias son: la de Educación (Jomtien, 1990); la de Infancia (Nueva York, 1990); la del Medio ambiente (Río, 1992); Los Derechos Humanos (Viena, 1993); la de Población (El Cairo, 1994); la del Desarrollo Social (Copenhague, 1995); La Mujer (Beijing, 1995); El Hábitat (Estambul, 1996); y La Seguridad Alimenticia (Roma, 1996). Las Conferencias fueron concebidas como un paquete que integraba todos los nuevos paradigmas en una nueva síntesis cultural y ética.

Particularmente en la Conferencia de la Mujer, se instó a los Gobiernos a aleccionarnos acerca de los así llamados “derechos reproductivos y sexuales”. Con una visión distorsionada y triste de la sexualidad (que se opone frontalmente a la visión cristiana), quieren convencernos de que el sexo es para el placer, y que nuestros hijos pueden escogerlo (ser hombre o mujer) y “disfrutarlo” como, cuando y con quien quieran.

Es un hecho que promover esta cultura, llamada también “Ideología de Género”, lastima cruelmente la salud emocional e integral de nuestros hijos. Los padres de familia no tenemos por qué ser obligados a educar contra nuestros más grandes valores: la vida humana (que consideramos sagrada desde su concepción hasta la muerte natural), el matrimonio y la familia.

Estemos atentos para desalentar toda iniciativa de Ley que tenga estos fines. Los convido a consultar en Internet este sitio, que está sumamente bien documentado: www.tenemosquehablar.org

Los papás tenemos el reto de prepararnos profundamente para educar a nuestros hijos sobre la Verdad de nuestra esencia. Existen numerosos movimientos familiares y católicos que nos dan herramientas efectivas, como Red Familia, Familia Unida, Familia Educadora en la Fe, Cruzadas Matrimoniales, Encuenros Matrimoniales, Valora A.C, etc.

¡Educar para el amor es una maravilla; acepten el reto!