QUE LA FAMILIA RETOME EL PROTAGONISMO DE LA EDUCACIÓN

Querida Lupita: 

Me siento un poco alarmada por la actitud de mi hijo de 12 años, que está comportándose muy violento en su escuela. Nos llegó a decir que quiere irse de la casa porque se siente muy presionado, y que lo dejemos en paz. La reciente noticia de adolescentes que matan a otros niños nos preocupa mucho, ya que nuestro hijo ve muchas series de televisión que muestran esas escenas casi todo el tiempo. ¿Crees que hay riesgo de que se vuelva violento? 

María E.

 


 

Muy estimada María: 

Los padres debemos tener confianza en que siempre podemos enfrentar los desafíos de la educación con la ayuda de Dios. Persevera en oración por tu hijo y prepárate. No permitas que el desaliento gobierne tus pensamientos. Todo lo contrario, llénate de la esperanza que sólo Dios puede devolverte. 

Decía Sor Juana Inés de la Cruz:

“Hacedlos cual los queréis, o queredlos cual los hacéis”

Nos ha causado una profunda consternación toda esta violencia acaecida en nuestro país. Un factor fundamental es el que señalas en tu caso: la influencia de los Medios de Comunicación. La Asociación Americana de Pediatría confirma que si somos asiduos televidentes de programas que muestran violencia extrema, tendemos a desarrollar actitudes violentas también. Los niños y jóvenes serán, en definitiva, los más vulnerables.

“Lo que se dé a los niños, los niños darán a la Sociedad”
Menninger 

El Papa Francisco nos ha pedido a las familias retomar el protagonismo en la educación de los hijos. Hoy es indispensable dedicarles más tiempo. La ecuación, sin duda, sería: menos televisión y más convivencia. 

Para mejorar la relación que tenemos con ellos y poder recuperar y ejercer nuestra autoridad, revisemos nuestras actitudes y aptitudes como padres. Te presento una lista de elementos que te permitirán evaluarte. Se trata de un cuestionario diseñado por una estupenda Educadora que ha impartido numerosos Cursos a padres de familia en la Unión Americana, Nancy M. Perkins:

  1. ¿Practico mi paciencia? 
  2. ¿Escucho con atención a mi hijo? 
  3. ¿Tengo consideración de sus sentimientos? 
  4. ¿Cumplo mis promesas? 
  5. ¿Soy honesto(a) con mis hijos? 
  6. ¿Me mantengo abierto(a) y flexible? 
  7. ¿Comunico los valores de la familia? 
  8. ¿Establezco con claridad los límites adecuados? 
  9. ¿Hago valer las reglas de la familia con sanciones? 
  10. ¿Puedo decir NO cuando es necesario? 
  11. ¿Soy firme? 
  12. ¿Doy alternativas a mis hijos? 
  13. ¿Ayudo a mis hijos a tomar decisiones y a resolver problemas? 
  14. ¿Les doy apoyo, estímulo, mimos, elogios? 
  15. ¿Me divierto con mis hijos? 

Los padres tenemos que hacer conciencia de que nuestros hijos cambiarán cuando vean nuestro propio cambio. Insistir en regañarlos y señalarlos descalificando sus sentimientos y conductas, es algo que no funciona. Recordemos que para ver resultados diferentes, debemos hacer cosas diferentes. 

Cuando ellos se sienten aprisionados por nosotros, puede ser que tengan razón. En las Sagradas Escrituras leemos una excelente recomendación de San Pablo a los colosenses:

“Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten”
Col 3, 21
 

Esto no significa que no debamos educar; todo lo contrario. Es imprescindible que los padres de hoy retomen su papel educador sin miedo, preparándose debidamente para disciplinar con amor, conscientes de que es el ejemplo lo que en verdad y profundidad moldea a nuestros hijos.