MADRES SOLAS TRIUNFADORAS

Las estadísticas sostienen que existen actualmente en nuestro país 33 de cada 100 mujeres son madres solas. Ciertamente, es un tema que debemos afrontar de la mejor manera posible. En su Libro Madres solas triunfadoras, Oswaldo Cuadro hace unas recomendaciones generales muy útiles.

Primeramente, subraya la necesidad de que una mujer se valore por lo que es, y no por lo que le pasó. Cada mujer es un don de Dios, es una criatura extraordinaria que debe reconocer su valor y entender que es digna de todo respeto. Esto implica una nueva forma de pensar, centrada en sus posibilidades de presente y futuro, evitando así instalarse en el pasado al recordarlo con resentimiento y amargura.

Un encuentro con Dios será el primer paso para rehacerse, lo mismo que el Ave Fénix. Una versión cristiana narra así esta inspiradora leyenda:

Se dice que en el Edén, debajo del Árbol del bien y del mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, nació un pájaro de bello plumaje, cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del árbol.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín y el pájaro ardió al instante. Sin embargo, inmortalidad fue el premio a su fidelidad al precepto divino y de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado.

Una mujer que ha luchado por ser fiel, será recompensada. Una mujer que se ha equivocado y encuentra el deseo de cambiar cuando ya es tarde, según su consorte, puede rehacerse con la ayuda de Dios. Cualquiera que sea la razón por la que estás sola ahora, debes saber que en realidad hay quién te acompaña siempre: Jesucristo.

Inicia esta relación estrecha con el que no miente, no engaña, no traiciona. Con Aquél que siempre perdona, comprende y ama. Con su ayuda, podrás realizar estas necesarias tareas para triunfar como mujer y como madre educadora:

  • Nunca hables mal a tus hijos sobre su padre.
  • Empéñate en cultivar la alegría y no les transmitas amargura.
  • Goza con tus hijos las actividades de servicio.
  • Vayan al encuentro de las necesidades de los demás.
  • Convive y dialoga el mayor tiempo posible con ellos.
  • Que los niños hagan todo lo que puedan hacer. Evita la sobreprotección.
  • Que los abuelos (si cuidan a los hijos durante el tiempo en que trabaja la madre) se ajusten a los criterios de educación que ella les indique.

Cree en ti y en tu capacidad para enfrentar este desafío. Hay muchas madres que han sacado a sus hijos adelante con gran éxito y se han convertido en fuente de inspiración para ellos. La clave: ¡que María Santísima sea tu inspiración!