¿CÓMO INFLUIR POSITIVAMENTE A NUESTROS HIJOS?

Querida Lupita:

No sé cómo provocar que mis hijos me escuchen. El mayor de los tres está juntándose con un grupo de adolescentes que son mala influencia; pero entre más le digo, más se aferra a juntarse con ellos. Los otros escuchan música con muy malos mensajes de violencia y sexo, pero me pasa lo mismo: parece que es peor que se lo haga ver. Mi esposo dice que los fastidio, pero me preocupan las consecuencias de estos gustos y aficiones. ¿Hay formas de influir en los hijos positivamente?

 Nora A.

 


 

Querida Nora:

Cuando existe una conducta negativa en nuestros hijos, es importante detenerla; pero, sobre todo, debemos empeñarnos en reforzar la conducta opuesta y positiva deseable en ellos. Para lograrlo, hemos de sembrar valores universales en su corazón. Los valores internalizados por ellos son la fuente motivacional más poderosa.

Aceptar a nuestros hijos, dialogar y proponer, son parte esencial del proceso educativo durante la adolescencia, aunque no debemos dejar de reconocer que hay límites innegociables: “En esta casa no alentaremos nada que atente contra la Ley de Dios y la Ley Civil”.

Hablemos de ética en casa, del valor moral de los actos humanos. Hay acciones que nos edifican y otras que nos destruyen; hay Bien y Mal en el mundo; hemos sido creados para elegir el Bien y rechazar el Mal, y con ello alcanzar plena felicidad.

Pero, en efecto, para ser escuchados existen algunos requisitos que los estudiosos de la Familia avalan:

Los hijos imitan a los padres que consideran que les aman incondicionalmente. Niños y jóvenes que se sienten aceptados por sus padres, tienden a ser más dóciles a sus directrices. Son padres que corrigen con respeto, pidiendo un cambio en la conducta, pero sin poner en duda su amor por los hijos. No amenazan, no asustan y no hacen daño emocional.

Los hijos imitan a los padres que ellos perciben como personas que saben superar sus problemas y manejan bien su estrés. Todos en la vida lidiamos con ciertas problemáticas: ira, depresión, ansiedad, adicciones, etc. Los adultos que saben aceptar y pedir ayuda serán mejor escuchados por sus hijos. No importa si se han equivocado una o muchas veces, los hijos pueden aprender en el momento presente. Un padre no debe ser perfecto, pero sí debe levantarse cuando ha caído. De hacerlo así, podrá influir en forma positiva en las conductas y decisiones de sus vástagos.

Los hijos imitan a padres coherentes. Cuando sus papás viven lo que dicen, los hijos tenderán a ser más obedientes y a buscar la unidad con ellos. Si pides a tus hijos que tengan buenos amigos, pregúntate cómo son los tuyos; si quieres que te respeten, respétalos; si les pides honestidad, responsabilidad, Fe, es necesario que prediques con el ejemplo.

Como vemos, no se trata sólo de imponer reglas, sino, principalmente, de convertimos nosotros en adultos responsables y maduros para conducirnos ejemplarmente frente a ellos. Los padres cristianos sabemos que el Espíritu Santo nos asiste a la hora de educar. Vivir en Gracia es el primer paso para recibir esta inspiración. Por eso, cuando nuestros hijos nos preocupen, hay que ocuparnos en la oración y la reconciliación con Dios como primer paso y, posteriormente, poner en práctica lo que los especialistas nos recomiendan.

He aquí una sencilla y poderosa oración:

Gracias te doy, Señor, por estos hijos tuyos que me has dado en custodia.
¡Cuánto has confiado en mí, Dios mío!
Ayúdame a ser un buen padre para conducirlos con sabiduría
hasta la vida eterna. Amén”.