ACCIONES PARA RECUPERAR LA ALEGRÍA DE VIVIR

Muchas veces nos damos cuenta de que no hemos tomado las mejores decisiones en la vida. Quisiéramos dar marcha atrás al tiempo y evitar cometer ese error que nos costó todo. Ante una situación así, no es raro sentirse devastados, tristes e incluso podemos llegar a caer en una depresión… pero siempre hay una salida.

Ante una ciudad devastada, nos queda limpiar y ordenar para empezar la re-construcción.

Si por malas decisiones perdiste, por buenas decisiones a partir de hoy, ¡ganarás! La decisión que te facilitará entender la vida como Dios nos la dio y entenderla como un paso a la eternidad, será recuperar, en primer lugar, el joie de vive, la alegría de vivir.

La persona que se sabe amada por Dios, Padre amoroso y protector, se torna agradecida y alegre. Recuerda que tu tesoro está donde está tu corazón. Entre más tiempo, dinero y energía le dediques a tu dolor, más te apegarás a él. Pero si eliges dedicarte a conocer y a amar a Dios, más de Él habrá en ti y más bendiciones llegarán a tu vida.

Te propongo 6 acciones cristianas que te devolverán la alegría de vivir y, aunque no estén las circunstancias de tu vida como quisieras, muy pronto serán incluso mejores de lo que has imaginado:

  1. Toma el control de tu mente. “Si algo es digno de alabanza, en eso pensad” (Fil.4, 8). Elimina los pensamientos negativos, que te hacen recordar tus errores en forma recriminatoria. Decídete a desarrollar el hábito de ser positivo.
  2. Genera una nueva forma de pensar, a partir del conocimiento de la Palabra de Dios. Platón afirmaba que la forma más baja del conocimiento es la opinión. Deja de escuchar opiniones y busca la Verdad en donde está: en las Sagradas Escrituras, explicadas por el Magisterio de la Iglesia. La Verdad es Cristo Vivo; búscalo en una experiencia espiritual, un Retiro, un Grupo de Evangelización, durante las Misiones de Semana Santa, etc.
  3. Desarrolla hábitos que te humanizan y dignifican. A nivel corporal, siempre conviene habituarse a una dieta sana y a la práctica del ejercicio cotidiano. Elige lecturas que edifican.
  4. Júntate con gente positiva. Personas que han experimentado el Poder de Dios sobre sus vidas y lo aceptan como Su Señor. Forma parte de algún Movimiento Parroquial o Eclesial.
  5. Aprende a discernir los criterios del mundo y los de Cristo. Inicia un programa de vida alejándote del pecado. “Sed hacedores de la Palabra, y no solamente oidores” (Sgto. 1, 22). Frecuenta la Confesión y la Eucaristía.
  6. Cada día agradece y bendice en todo momento por la vida, por tus hijos, por tu esposo o esposa. Ruega con Fe por la unidad de los matrimonios, y pon toda tu confianza en el Señor. Vida plena de oración.

 

Tú puedes recuperar todo lo perdido, Dios Mediante, si te entregas en este camino, que es toda una ruta de verdadera conversión.