AÑO NUEVO: DECIDIDOS A SER FELICES

Lic. Lupita:

¿Cómo ilusionarnos con un Año Nuevo cuando los problemas se acrecientan en todos los niveles? Mi hijo, que está en Estados Unidos sin papeles, ya no podrá mandarnos la ayuda que nos llega de él. Aquí, cada vez hay más robos y extorsiones. Además de la pandemia. Mi mujer y yo nos sentimos desprotegidos, ansiosos. Estamos guardados en la casa con miedo. Sólo salimos para la Misa y las compras de comida. Sentimos que vamos a quedarnos solos y sin ayuda. ¿Qué puede usted recomendarnos?

Atilio R.

 


 

Querido Don Atilio: 

Mi recomendación es que ha llegado el momento de entrenar los músculos de la felicidad. ¿Qué tal si este año nos proponemos ser felices?

Aquello en lo que te enfocas es lo que obtienes. Miriam Akhtar, Psicóloga en el Reino Unido, ha desarrollado lo que llama un plan de entrenamiento para los músculos de la felicidad. Dicho plan consiste en la práctica de 12 acciones concretas, que te reto a llevar a cabo en este año que está por comenzar:

  • Expresar gratitud. Procura agradecer más y quejarte menos. En cada ocasión que te descubras quejándote, agradece tres cosas bellas de tu vida.
  • Conocer tus fortalezas y usarlas. Todos tenemos defectos, pero conviene concentrarnos en nuestras cualidades y hablarnos bien de nosotros mismos, a nosotros en primer lugar.
  • Plantearte un propósito de vida. Pregúntate cómo quieres ser recordado después de tu muerte. ¿Qué harías si tienes sólo un mes más de vida?
  • Hacer más de lo que haces mejor. Reconoce las cosas que haces bien y especialízate en ellas; practica más de lo que mejor sabes hacer. Siempre es posible perfeccionarnos, y mejor si lo hacemos en el área que se nos facilita.
  • Practicar un ejercicio físico. Las Neurociencias subrayan la gran cantidad de ventajas que tiene  el ejercicio para nuestro cuerpo en general y para nuestro cerebro en particular. Quienes hacen ejercicio son personas mucho más positivas y desarrollan un sistema inmunológico fuerte.
  • Aceptar que la felicidad puede ser desarrollada si nos enfocamos más en ella que en nuestros recuerdos negativos. Aunque las circunstancias alrededor tuyo no resulten alentadoras, enfócate en tus objetivos. El pasado ya pasó, y es locura pretender cambiarlo. Es nuestro presente el que puede tener lo mejor de nosotros y prepararnos para un futuro luminoso.
  •  Aprender optimismo. Busca siempre el mejor lado de las cosas, aprende a hablar con esperanza y elimina la desesperación.
  • Levantarme lo más  pronto posible si me caigo o recaigo. Ningún ser humano es perfecto; somos débiles, pero no por eso debemos cancelar nuestras expectativas. Para una persona positiva existe esta convicción: lo que viene, ¡conviene!
  • Mejorar mis relaciones con los demás, cultivar a mis amigos, dar tiempo a lo que nos importa. Primero las personas y luego las cosas.
  • Buscar sinceramente crecer en mi vida espiritual. Mi relación con Dios es fundamento para el éxito en mi vida.
  • Darme un buen descanso. Es necesario reponernos, recuperar energías. Quien trabaja sin descanso, se desviela, se rompe por dentro.
  • Divertirme. Lo que nos hace reír nos “re-crea”, nos permite renovarnos y aumenta nuestra capacidad para disfrutar las cosas más sencillas que, a la vez, son las más bellas de la vida

Dice la Palabra de Dios:

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten (Fil. 4, 8). 

¡Feliz año nuevo!