Francisco Mateos
Acaba de llegar Paco.
—¿Necesita oxígeno?
—Vamos a ver.
Se mueven de urgencias del Hospital Niño Jesús de Madrid, especial para niños enfermos de cáncer.
—Tú eres Paco ¿verdad? Yo soy Antonio, voy a ser tu médico. ¿Cómo te encuentras?
—Un poco mareado pero bien. Si estoy sentado, puedo respirar.
Lo tumban completamente en la camilla.
—¡No respiro¡
Los médicos lo incorporan inmediatamente y le ponen oxígeno. Lo llevan directamente a la UVI. Al día siguiente de ingresar, visitan a Paco algunos sacerdotes vestidos de negro y con clergyman. Los familiares de los otros pacientes de la UVI piensan que el chico debe de estar muy grave y vienen a darle la extremaunción. Pero, en los días sucesivos, siguieron viniendo más sacerdotes de negro y con clergyman.
¿Qué le pasará a este chico? ¿Por qué le visitan tantos curas? “Es un seminarista”, comentó una señora, abuela de un niño de diez meses enfermito de varios cánceres. La enfermera le pregunta al sonriente seminarista: “Paco, ¿cómo estás?”. Responde: “Fenomenal”. . En el hospital, el H. Francisco Mateos, L.C. es “Paco”.
El H. Francisco Mateos, L.C. nació el 29 de diciembre de 1990 en Jerez de la Frontera, España. Pero la mayor parte de su vida la ha pasado en Madrid. Su madre falleció de un cáncer galopante cuando él tenía 13 años. Paco acolitó en la misa de cuerpo presente de su madre el mismo día de su fallecimiento. Su tía, en medio de la conmoción de ese día, lo vio acolitar tan centrado, tan inmerso en la oración, tan lleno de fuerzas que le pareció que había crecido mucho y que ahí, en el altar, ya era un hombre. Pensó: “este niño va a ser sacerdote”. Y ese fue el primer día que Paco pensó que algún día podría ser sacerdote. “Me sentí muy tranquilo en esa misa, me sentí distinto” refiere él mismo. El H. Francisco Mateos, L. C. recibió el uniforme legionario el 15 de septiembre del 2007.
El H. Francisco no duda en reconocer que su primer año de noviciado ha sido el año más feliz de su vida. Fue una preparación para la gran prueba. El pasado mes de agosto se le declaró la enfermedad. Muchos dolores de espalda. Dificultades para respirar. El diagnostico: un linfoma linfoblástico T. Se trata de un tumor localizado entre el corazón y los pulmones, en una zona que se llama mediastino y que, por ser tan delicada, no es operable. El cáncer es linfático así que también daña la sangre como la leucemia.
Ingresó en el hospital en una situación límite. Su tía, Patricia, que lo cuida, se lo encontró en el hospital de Salamanca, , rodeado de sus hermanos novicios sonriendo de oreja a ojera. “¡Paco, cómo estás!”. “Fenomenal”. El caso es que Paco sí que se encontraba fenomenal: “Me sentía tranquilo, abandonándome en Dios. Pensaba: el 15 de septiembre le di toda mi vida a Yo no entendía nada, sabía lo que me pasaba pero me abandonaba en sus manos. Me dejaron una cruz y yo me agarraba muy fuerte a ella diciendo: Dios mío, lo que tú quieras; y me sigo agarrando. La tengo conmigo en todo momento”.
El H. Francisco se salvó de milagro en los primeros días de hospital, a finales de agosto e inicio de septiembre. El hermano se arma de fuerzas para el camino: “En esta enfermedad es muy importante tener buen espíritu. Ser positivo. Porque, sino, no se supera”. Está convencido de que Dios le sigue llamando y le llama a salvar a sus almas. Los pacientes y sus familiares se han convertido en “sus almas”.
Muchos días las personas busca al hermano en el hospital,. Les gusta empaparse de “la sonrisa de Paco”. Si me ven siempre sonriente y alegre es porque Dios me ayuda a vivir la enfermedad desde la fe. En realidad todo tiene un sentido, hasta el grado de que sólo Dios sabe lo que hace. Realmente nosotros no sabemos por qué hace Dios las cosas. Dios sabe lo que hace y siempre hay que dejarle a Él que sea el Guía”.











