Anónimo
Por medio de la presente aprovecho la ocasión para saludarla y desearle lo mejor, y quiero también darle un testimonio y un agradecimiento de algo que por medio de su anterior programa de “Tiempo para ti” me sucedió.Primero comenzaré con algo de mi vida.
Soy una persona de 51 años y soy el mayor de una familia de 12 hijos, y aunque fuimos una familia numerosa nos considerábamos una familia pobre pero feliz. Todo empezó cuando yo tenía 35 años y mi papá 78. A él lo mataron de una forma cruel y despiadada, a pesar de que yo no tenía problemas con nadie, a partir de allí yo empecé a renegar de todo y contra todos, todo el tiempo renegaba hasta de Dios.
Pasaron 15 años y el 24 de diciembre del año 2005 me reuní con mis 11 hermanos y con mi mamá para celebrar la Noche Buena y por fin nos la pasamos a todo dar. Pero entrando el año 2006 (28 de enero), se enfermó de gravedad uno de mis hermanos de 39 años y el 15 de febrero del mismo año, falleció.
Después de eso ya no tuve sosiego. Empecé a renegar de todo y de todos. Le decía a Dios que cómo era posible que si era bueno, primero se hubiera llevado a mi padre y luego a mi hermano, que definitivamente no quería saber nada ni de Él ni de nadie.
De allí en adelante tarde se me hacía para salir de trabajar para llegar por mi botella de tequila para tomármela y según yo olvidar mis penas (que por cierto nunca se me olvidaron). Siguió pasando el tiempo, y un día me dieron cuatro días de vacaciones que coincidieron con un paseo que hizo mi mamá y se llevó a mis hijos. Yo no quise ir porque según yo estaba cansado y quería dormir; pero lo que estaba planeando era otra cosa.
De antemano pagué todas mis deudas y dejé todos los recibos a la vista porque estaba seguro que después de que regresaran del paseo mis familiares, ya no iba a estar vivo porque aunque no pensaba en el suicidio sí pensaba en tomar en exceso. Mi familia se fue y me hicieron las recomendaciones de rutina, cuídate y si tomas toma con medida, no hagas esto, lo otro, etc.
Yo me quedé como siempre, renegando y dispuesto a hacer todo lo contrario. En cuanto salieron tomé el teléfono y encargué 10 botellas de tequila y 98 cervezas de lata, todo con carácter de urgente y pago en efectivo.
Mientras llegaba el pedido prendí la tele y allí una señora empezó a hablar de mi vida (eso creía), cosa que me molestó. Empecé a maldecir y sólo decía: “¿esa señora de dónde me conoce?, y suponiendo que me conociera, qué derecho tiene a hablar de mi vida?”.
Poco a poco me fui calmando porque habló del duelo de cuando fallecen los seres queridos, de lo que viene después y de muchas cosas más. Por supuesto que no se refería a mí, sino que hay miles de casos como el mío.
Cuando terminó el programa me empecé a cuestionar sobre el rumbo que estaba tomando mi vida y lo primero que hice fue destapar todas las botellas de tequila y las cervezas, las fui tirando una a una. Después, los cuatro días siguientes hice limpieza general y me puse muy bien. Cuando vino mi familia no podía creer el cambio en mi persona.
Este cambio se lo debo a un ángel que vi en la televisión. Desde entonces no he vuelto a renegar de nada ni de nadie, y mi vida en todos los aspectos a dado un giro de 360°.











